Tengo salud, una buena familia, una buena mujer, unos hijos maravillosos, una buen trabajo, una buena casa y un buen coche, pero no soy feliz. Esto, aunque pueda parecer increíble, ocurre. También ocurre, y es quizás lo más frecuente, que tengamos algunas de estas “cosas”, no todas, y achaquemos la falta de felicidad a que nos falten las otras.
Está claro que la felicidad no es como una ecuación, que queda resuelta al encontrar los valores de sus incógnitas, es algo más complejo.
Quizás debamos concentrarnos más en el valor del proceso, en el camino, en el trabajo de desarrollo y búsqueda de aquello que nos hace sentirnos bien, vivos, felices, que andar esperando que nos llegue el ánimo justo en el momento final en el que obtenemos los resultados. El intangible está aquí en el proceso de búsqueda, cuando aún, en apariencia, no tenemos nada.
También hay intangibles que afectan a nuestra convivencia y que son muy difíciles de controlar. Hablo del saber estar, del saber escuchar, del saber callar, …
También hay intangibles que se echan muy en falta en circunstancias muy cotidianas. Cuando alguien conduce un coche, aprecia un charco en la calzada y a unos metros a un peatón a la altura de éste, y aún así no se enciende nada en su cabeza que le haga reaccionar y aminorar la marcha para no mojar al susodicho, entonces carece de los intangibles necesarios para vivir en comunidad y, lo peor, que resultará muy difícil corregir esa carencia.
Las instituciones educativas se centran más en formar inculcando los tangibles y el valor de los resultados (las notas, por ejemplo) porque, como sistema estructurado y temporalmente limitado que es, recurre a mecanismos concretos y tangibles de valoración y cuantificación de los objetivos marcados.
Por eso es por lo que pienso que nuestra sociedades está demasiado iluminada por lumbreras poseedores de casas bonitas y de bonitos coches.
Los intangibles a los que me refiero son aquellas actitudes y valores sociales que poseen algunas personas y que las hace aptas para vivir adecuadamente en sociedad. Las sociedades más cívicas son aquellas que saben nutrirse de estos intangibles, porque han descubierto que es ahí donde está la diferencia y porque con ellos se adquiere el verdadero sentido y valor de la vida.
Dicen que la felicidad es un estado de ánimo, y que tenemos tantas cosas que no sabemos qué hacer con ellas.
Creo que la sensación de estar incompleto es compartida por muchos en el mundo occidental, y que la falta de valores de la que hacemos gala no ayuda en mucho.
Por: M.C. el 15 Enero, 2009
a las 8:30 pm
Me alegra ver una nueva entrada, felicidades!
Incluso en las sociedades mas avanzadas hay individuos que presentan conflictos de adaptacion para vivir en sociedad. Sin entrar en el detalle de los conflictos de rol, o cuestiones del tipo, la cultura como encargada de sumisnistrar todos esos intangibles para vivir en armonia en la sociedad, ni aunque la ensenyanza reglada incidiera mas en el tema, la cosa no tendria facil arreglo.
saludos,
Por: J.T. el 16 Enero, 2009
a las 2:48 pm
La exposición de los intangibles me había empezado a gustar hasta que llegué a la parte de la educación. ¿ cuántas cosas aprendiste/aprendimos en tu estancia escolar (académica) que no son tangibles, y que en casi la mayor parte dependieron de tus profesores? Los docentes no sólo valoran los resultados como bien explicas. Existen innumerables cosas que te enseñaron y que tú aprendiste y que nunca se valoró ni calificó. Hablo del ser una buena persona, amable, con sentido común, que cuide a su familia, que valore lo que tiene, que sea humano, nada de todo esto es posible (hoy en día-y mucho menos antes) cuantificarlo o calificarlo en términos de enseñanza, pero sin embargo tus profesores, o bien directamente o indirectamente lo hicieron llegar a ti. Luego está el que cada uno lo escupa o se lo trague.
Por: sergio el 19 Enero, 2009
a las 8:55 pm
Buenas, Sergio.
Gracias por tu comentario.
No dejo ni dejaré de apreciar los intangibles que me trasmitieron muchos de mis profesores, ni que la huella que esos valores dejaron en mi pudo, entre otras cosas, y en más de una ocasión, hacer pasar una calificación inicial de suspenso raspado a aprobado raspado, precisamente porque ellos entendieron que existían otros valores presentes también importantes. Pero es que eso, precisamente, es a lo que quería referirme. Yo creo que sí se puede ahondar más en la forma de realzar esos valores y de establecer más métodos de trabajo y escenarios adecuados que den pie a que afloren esos intangibles, para poder valorarlos y, sobre todo, para que el alumno conozca más aspectos de su personalidad. No hablo de anular otros aspectos formativos, como la capacidad de memoria, razonamiento analítico, etc., etc., etc., que son absolutamente necesarios. Hablo de dar más cabida, al menos un poco más, a esos otros a los que he querido referirme, y que no quede sólo en manos de la mayor o menor sensibilidad del profesor de turno. Es un tema de concienciación que debe estar presente en la formación metodológica de los que luego van a ser profesores. Tampoco he querido descalificar el sistema, sólo pretendía hablar de cosas que ha mi juicio podrían mejorarlo.
Salu2!
Por: Dameaire el 20 Enero, 2009
a las 11:35 am